Escritor canadiense valora aporte de Fidel a la excelencia política

Por Roberto García Hernández fotos: JOCALE

El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, hizo un gran aporte a la cultura de la excelencia política y
consolidación de la democracia en la isla, expresó hoy el escritor canadiense, Arnold August.  El destacado intelectual, ferviente estudioso de la obra de Fidel y el proceso revolucionario de la mayor de las Antillas, señaló que desde el 1 de enero de 1959, el pueblo ejerció el poder a través de un sistema político emergido en la isla tras la derrota de Fulgencio Batista. En años recientes, dijo, tuve la oportunidad de leer las transcripciones oficiales de casi todos los discursos de Fidel, desde 1959 a 1960, de los cuales obtuvo información muy útil para sus obras posteriores.
“Es por eso que siempre digo, añadió, que Cuba no necesita ninguna transición a la democracia, porque ese proceso comenzó con el triunfo revolucionario contra una dictadura -apoyada en lo político, económico y militar- en todo momento por Estados Unidos”, añadió August.
En sus visitas a la nación antillana, en los últimos años, tuvo la oportunidad de verificar en el terreno el funcionamiento del sistema democrático de la isla, visión que enriqueció a través de numerosas entrevistas y conversaciones con expertos cubanos en la materia, funcionarios y gente de pueblo.
Agregó que desde las luchas estudiantiles en las que participó, a mediados de la década de los años 60, tuvo como ejemplos las figuras de Fidel y el revolucionario argentino Ernesto Che Guevara, cuyas imágenes los acompañaban en las manifestaciones “contra la guerra en Vietnam y en rechazo a las políticas imperialistas”. Uno de los objetivos fundamentales de esas protestas era acabar con el mito que proclama la democracia al estilo occidental, en particular la de Estados Unidos, como único marco de referencia para otras naciones.
Un ejemplo de la disfuncionalidad del proceso democrático norteamericano, precisó, fueron los comicios presidenciales del 8 de noviembre de 2016, en los que el candidato republicano, Donald Trump, venció a su contrincante demócrata, Hillary Clinton. Pude apreciar la manera como Trump escaló posiciones, mediante su presencia casi ininterrumpida en los medios de prensa estadounidenses, que repetían una y otra vez su nombre y sus declaraciones, sostuvo. Reconoció que él también se equivocó, como muchos especialistas, al pensar que sería Clinton la ganadora, aunque eran pocas las opciones para que el pueblo estadounidense escogiera de dos males el menor y resultó que, contra todos los pronósticos, salió electo el magnateinmobiliario neoyorquino. El triunfo de Trump suscitó fuertes protestas de millones de personas, no sólo en Estados Unidos, sino en diversas partes del mundo; pero ese tipo de manifestaciones, según August, aunque estaban debidamente justificadas, apenas tuvieron lugar durante la administración del
presidente Barack Obama.
En el período de mandato de éste, Washington estuvo involucrado en casi una decena de guerras, además de apoyar -como otros gobernantes anteriores- a aliados que cometían crímenes como las campañas genocidas de Israel contra el pueblo palestino. Obama llegó al poder, recordó, impulsado por amplios sectores del establishment norteamericano “interesados en cambiar el rostro del sistema imperialista”, por una cara amistosa para la población negra y los inmigrantes. Sin embargo, durante su administración, se rompió el récord en las deportaciones de indocumentados y crecieron, en forma desmesurada, la violencia racial e impunidad de los responsables de los crímenes contra los afroamericanos.
Sobre las relaciones Cuba-Estados Unidos, August señaló que siempre estuvo claro de que el cambio de política anunciado por Obama el 17 de diciembre de 2014 tenía como fin subvertir el orden interno y cambiar el sistema político en la isla. Agregó que está convencido que esa también será la meta del presidente Trump: destruir la Revolución Cubana, aunque existe la posibilidad de que el nuevo mandatario mantenga en parte los avances que los dos países lograron en los últimos meses. Es probable que se registre “un cambio dentro del cambio” que hizo Obama, y tengan lugar transformaciones -en la retórica usual de la Casa Blanca-, en el tema de los derechos humanos y la búsqueda de lo que Trump prometió como un “mejor acuerdo” con la isla, aunque sería siempre para destruir el proceso revolucionario, acotó.
August está en Cuba con motivo de la vigésimo-sexta Feria Internacional del Libro, en la cual Canadá es el país invitado, y participó en el panel Fidel, Política y Cultura, como parte de los homenajes al líder histórico de la Revolución Cubana. Con una Maestría en Ciencias Políticas en la Universidad McGill, de Montreal, es miembro de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, con sede en Estados Unidos; la Asociación Canadiense de Estudios
Latinoamericanos y del Caribe, la Cátedra de Investigaciones de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) sobre Cuba y la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.
De 1999 a la fecha ha dictado conferencias en universidades estadounidenses, canadienses, así como de Europa, Cuba y Puerto Rico y entre 2008 y 2016 escribió más de 60 artículos, como parte de una campaña contra la desinformación de los medios de comunicación internacionales. Es uno de los principales colaboradores habituales de la sección
Firmas Selectas de Prensa Latina y en 2013 recibió la Distinción Félix Elmuza, máxima condecoración otorgada a nacionales y extranjeros, a propuesta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).
Entre sus principales libros publicados sobre Cuba figuran, en 1999, Democracy In Cuba and the 1997-98 Elections (1999), bajo el sello editorial José Martí; Cuba y sus vecinos: Democracia en movimiento, impresa en inglés en 2013 por Fernwood Publishing y en español en 2014 por la casa editora Ciencias Sociales de la isla.

 

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