Una historia de cañón

Maisí fue visita impostergable para el Proyecto Deduendes. La guagua cancaneó un par de veces antes de llegar, pero nada que no hallara solución. El intento de subir al faro resultó fallido, sin embargo, hubo baño en la playa, sesión de fotos, pescados loros, recolección de piedras y caracoles, los más orientales del país.

El regreso fue efímero, todavía el faro podía divisarnos cuando en el pueblito de La Máquina, la guagua fue en reversa. El motor echaba chispas literalmente y hasta humo. La revisión arrojó los siguientes resultados: poleas destrozadas, filtro perforado, varilla de medir el aceite, desaparecida, ventilador flojo. La causa, unos palos que el Cañón “guardó” allí. Su explicación, sencilla: “Caballero, aquí hay un error. Les juro que fue alguien que me escondió los palos ahí para hacerme la maldad”.

 

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