Miradas al Presidio Modelo

Por: Iván Morales Morales

Un encuentro con la historia fue la excusa del grupo de tecleros para conocer el Presidio Modelo este 17 de abril. Cualquier coincidencia con la jornada de la victoria es pura coincidencia. Este es un sitio de obligada visita donde pasado y presente conviven en armonía. La breve introducción de la guía dio paso al recorrido esclarecedor por las distintas salas que lo conforman.

Iniciamos el viaje por el pabellón número uno. Al caminar por sus pasillos aún pueden escucharse el incesante teclear acusador de Pablo de la Torriente, la arenga de los líderes revolucionarios a continuar la lucha, las notas del himno del 26 de Julio tras la visita del tirano Batista y el llanto sordo de los torturadores. No pudo –ni podrá- borrar el tiempo la huella de tantos hombres y sucesos.

Siguieron el camino y llegaron a las galeras o circulares (deben el nombre a su forma constructiva), en cuyo centro una torre de vigilancia se alzaba imponente. Desde allí el guardia poseía una visión panorámica de todo cuanto sucedía en las celdas, pequeños espacios donde la privacidad se escurría entre los gruesos barrotes.

Sensaciones encontradas se apoderaron del grupo al descubrir las “obras de arte” que adornaban las paredes. Graffitis de amor, curiosos dibujos o simplemente la huella de quienes dejaron constancia de su visita. Imágenes degradantes que muestran la poca o nula cultura popular de proteger la memoria. Chocó la mirada atónita de los visitantes contra la inercia institucional.

Sí, pues no hallo otro calificativo para denominar el fenómeno que predomina en el presidio. Súmele a ello la inexistencia de tejas de fibrocemento en el techo, arrancadas por la violencia de los vientos ensañados con esta porción de tierra en años anteriores. ¿Justificaciones? Muchas. ¿Comprensibles todas? Es discutible ese punto.

Restaurar los daños requiere de una cuantiosa inversión monetaria. Una quimera para la difícil situación económica que afronta el país. Pero, ¿acaso la indiferencia o la volatilidad de los mercados mundiales pueden dictar los destinos de un lugar considerado Monumento Nacional? Lanzo la pregunta cual anzuelo en busca no de peces, sino de respuestas claras.

La contrapartida de esta lamentable mirada es la parte más visible del lugar. O sea, la fachada. El antiguo hospital, el sitio donde estuvo recluido Fidel durante su estancia aquí, la casa de los oficiales, las oficinas o la escalinata por la cual descendieron los jóvenes moncadistas amnistiados en 1955. Todos lucen relucientes un color amarillo mostaza, típico de la arquitectura militar de la época. ¿Por qué estos sí y los otros no?

No dejo al vuelo las interrogantes en acto de crítica destructiva. Abogo por un replanteamiento de las estructuras que entorpecen los intentos de recuperar el Presidio Modelo. Duele perder tanta historia por la desidia de unos pocos. Pensemos en las generaciones venideras. Casi nueve décadas distan ya de la construcción de esta maravilla arquitectónica de la etapa republicana. Brindémosle, pues, muchos años de vida remozada.

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3 respuestas a “Miradas al Presidio Modelo”

  1. avatar Angel dice:

    Pues si q es un lugar historico. Patrimonio arquitectonico q bien merece la pena conservar!

  2. avatar Ivan dice:

    Veamos que opina la gente al respecto. La historia debemos rescatarla.

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