Allanándonos el camino.

Por estos días, el sol y el calor los ha castigado mucho más a ellos, que trabajan con el asfalto hirviente y la reverberación. Luego, cuando autos y ómnibus ruedan suavemente, muchos no recuerdan que fue gracias a estos obreros.

Los ómnibus y otros equipos automotores durarán mucho más deslizándose por esas elegantes y uniformes cintas de asfalto. Pero el éxito se coronará cuando se cumpla el hábito del mantenimiento.

Ese es el sueño de todo habanero: salvar nuestras vías: las notorias, y las humildes callecitas del barrio.

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